Javinspiraciones

Estas son algunas historias que he escrito, las cuales espero sean de su agrado. Desde ya, gracias por visitar este blog, acepto comentarios, críticas u opiniones.

Asado entre amigos Agosto 25, 2008

Archivado en: cuentos — javinspiracion @ 8:06 pm
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Mis padres decidieron hacer un asado como en los viejos tiempos, invitando a un grupo de amigos con quienes nos seguíamos viendo desde la secundaria. Claro que iba a ser diferente ya que casi todos estábamos casados con hijos, pero la casa era grande, mi viejo se veía feliz; íbamos a estar juntos, de nuevo alrededor de su mesa como cuando éramos jóvenes.

Después que combinamos con unos y otros, por fin llegó el día.

Con Sandra mi mujer y Hernancito que solo tenía diez años pasamos la noche para ayudar desde la mañana. Mi papá estaba contento de organizar una reunión grande en su casa. Mi mamá se preocupaba para que no falte nada, la vieja se sentía contenta porque mi mujer la iba a ayudar, siempre se llevaron bien.

Temprano llegó Eduardo, como en todos los asados trajo una damajuana de vino mendocino, solamente yo sabía de dónde la sacaba, porque llevábamos una muy buena amistad, él era uno de los solteros junto con Rubén, quien llegó bastante tarde.

En horario llegaron Angel y Virginia con sus dos hijos,, el más grande tenía la edad del mío y la otra era una bebé de nueve meses.

Yo al verla a ella pensé. “¡Qué linda está, con esas tetas hermosas!”. Me miró con picardía.

Luego llegaron mi hermano con su mujer y sus tres hijos, Fernando el más grande le pidió las llaves del auto y partió. También vinieron Miguel con Adriana acompañados por su hija de trece años, fue la que más se aburrió.

Nos sentamos todos mezclados en la mesa, yo me esforcé por ubicarme junto a Virginia y observé a mi mujer sentada al lado de Eduardo; no me sorprendió dada la confianza que existe entre nosotros. Mi mamá se apoderó de la bebé y le jugó todo el tiempo.

El asado salió muy bueno, nos divertimos muchísimo, tomamos bastante vino, además de la damajuana le vaciamos tres botellas a mi viejo. Fue un mediodía de bastante calor, estábamos todos conversando muy animadamente.

Puse la mano debajo de la mesa, encontré la de ella, nos miramos brevemente, le hice cosquillas con mi dedo mayor en su palma y sonrió.

Virginia se desabrochó un botón de la blusa. Yo utilizaba toda mi estrategia de buen humor, que la seducía, empecé a llevarla a mi dormitorio de soltero.

Entramos excitados y tocándonos, corriendo el riesgo, porque nos gustábamos. Nos sorprendió al encontrarnos a Sandra abrazada a Eduardo.

Ninguno de los cuatro pudo decir nada.

Javier Zampieri

 

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