Evelin Kussberg era una linda rubia, con muy bonitas piernas y un físico atractivo. Cantaba de miércoles a domingos en un cabaret de lujo donde concurrían muchos turistas extranjeros.
A los treinta años, no tenía problemas de dinero, era propietaria de un departamentito y se movía en taxi. Si bien muchas mañanas se había despertado en compañía de distintos hombres no encontraba el amor de su vida, todos ellos lo único que deseaban era sexo, en ese aspecto ella se sentía muy deprimida. Sus padres, su hermano, lo mismo sus tres amigas y dos grandes amigos la querían mucho, estaban preocupados por su bienestar psicológico.
Ella no veía el momento de poder dejar de trabajar en ese lugar e ir a cantar para otro tipo de público, allí ganaba muy bien y además las propinas eran en dólares, se sentía cansada de acostarse sin amor. Tenía dos grandes sueños, actuar en un teatro o la televisión, pero el que más la afligía era no encontrar un hombre al que le interesara ella como persona y no sólo de objeto sexual.
Esa noche cantó mejor que nunca.
Fue hasta la barra, el barman le preparó un trago largo solamente con jugos de fruta , porque nunca tomaba alcohol, eso se lo dejaba para los clientes que se le acercaban, quería siempre estar lúcida.
Un hombre de unos cuarenta y pico de años le pidió permiso para sentarse a su lado, ella lo observó y le dijo:
- Sí, me encantan los que son bien educados –no estaba acostumbrada a encontrarse con hombres sobrios a esa hora.
Él le pidió al barman un whisky doble importado, la contemplaba fijamente a los ojos como queriendo descubrir sus más íntimos secretos. La mirada de ese hombre tenía un brillo especial. Ella comenzó a parpadear rápidamente mostrándole inquietud.
El hombre le dijo:
- Cuanta tristeza hay en tu interior. –le tomó la mano con suavidad y Evelin sintió algo que nunca había vivido.
- Me llamo Joaquín y estoy solo, igual que vos.
“¡Cómo supo este hombre de mi soledad!” Se preguntó ella.
Él comenzó a beber y ella terminó su jugo. Joaquín le dijo:
- Dejame ver tus bonitos ojos, ellos me cuentan tu historia.
- Que peligro –dijo Eevelin sonriendo.
- No veo por qué, si yo todo lo que quiero es que estés bien y no te sientas tan sola – le tomó nuevamente las manos, ella sintió ganas de gritar de alegría, se contuvo y le dijo:
- Esperá que me agarro la campera y vamos a mi departamento, tengo la impresión de que sos un tipo muy especial y es mejor que hablemos sin tanto bochinche.
- Seguro, vos también tenés mucho para dar.
Ella mientras sacaba su campera del cofre pensó. “Esta noche no voy a ganar dinero pero creo que voy a hacer el amor realmente”.
El barman le dijo a Joaquín:
- Espérela a fuera porque está prohibido a las chicas salir acompañadas.
Pagó las bebidas y le dio una propina.
La llevó a su auto que era nuevo. Una vez dentro se besaron con ternura y suavidad.
No tuvo que decirle para donde ir, sabía su dirección, eso la sorprendió.
Cuando llegaron él le pidió que se saque el maquillaje que quería ver su verdadero color de piel.
- Entonces me voy a poner cómoda – se sacó la ropa, se vistió solo con una bata, salió con la cara limpia. Puso una botella de champagne en el freezer.
Él al verla se acercó y la comenzó a besar, a ella le temblaba el corazón, estaba pasando un momento maravilloso. Se quedaron con las manos entrecruzadas un largo rato.
- Quitate la ropa -le dijo él.
- ¡Y vos no te la vas a sacar!
- No hace falta, aquí quien tiene que mostrarse íntegramente sos vos.
Evelina estaba fascinada ,ese era el tipo de hombre que había estado buscando, de pronto él le dijo:
- Hablame un poco de tus frustraciones que tan mal te tienen y del revólver que tenés guardado en tu mesita de luz.
- No entiendo ¿cómo sabés del arma?, ¿me estuviste espiando?
- No lo necesito.
- Ayer lo saqué porque estuve a punto de matarme.
- Es por eso que estoy con vos en este momento.
Ella fue a buscar la botella y trajo dos copas. Al regresar no encontró a nadie y las llaves estaban puestas como las había dejado, lo buscó y no estaba. Ella se dijo. “esto debe de haber sido una fantasía”.
Evelina se había suicidado el día anterior.
Javier Zampieri