Javinspiraciones

Estas son algunas historias que he escrito, las cuales espero sean de su agrado. Desde ya, gracias por visitar este blog, acepto comentarios, críticas u opiniones.

Diego en el espacio. Agosto 29, 2008

Archivado en: cuentos — javinspiracion @ 8:13 pm
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Diego era un chico de once años, pasaba mucho tiempo frente a la computadora, le gustaba entrar a los juegos donde la acción se desarrollaba en el espacio; disfrutaba averiguando cosas de astronomía.

  Recibió un email, no pudo saber quien se lo mandó, leyó. “En la mochila tenés una medallita mágica, mientras la tengas puesta se te van a cumplir tus deseos”.

  Sacó todas las cosas y en el fondo apareció una cadenita con una medalla enganchada, se la colgó.

  La mamá lo llamó para cenar, cuando bajó vio al papá mirando un programa que se trataba del planeta Marte. Cuando fue a saludar a su mamá, esta le dijo:

  -¿Qué tenés colgado en el cuello?

  -Es una medallita que no se de donde salió.

  Esa noche cenó milanesas con papas fritas. Se dijo “por lo visto es verdad ,trae suerte”.

  El programa terminó, cambiaron de canal, Diego saludó a sus padres y subió al dormitorio.  Jugó con la computadora un rato, ganó siempre. Se puso el pijama, la cadenita quedó colgando en su cuello.

  De pronto escuchó un ruido extraño y una vibración, como si fuera un terremoto, quiso abrir la puerta, no pudo. Descubrió que una birome flotaba en el aire, se sorprendió.

  En el espejo de su habitación vio que tenía puesta una escafandra de astronauta.  Intentó arrodillarse sobre la cama para mirar por la ventana,  él también flotaba, no había gravedad. Pudo asomarse, todo estaba oscuro afuera, se veían con claridad las estrellas, había silencio, todo estaba en calma, era maravilloso.

  Diego vio que la cadenita se le desprendió; flotaba afuera, no podía atraparla.

  Escuchó otro ruido y sintió vibraciones, cayó sobre la cama y se quedó dormido.

  Por la mañana su mamá lo fue a despertar para ir a la escuela y le dijo:

  -¡Qué te pasó! Te quedastes en la cama destapado y con la ventana abierta, estaba algo fresco. 

  -No se; me quedé dormido sin darme cuenta.

  -Vestite que te preparo el desayuno.

  Quedó solo, vio la birome en el piso y se preguntó. “¿Será verdad lo que me pasó anoche?”.

  Nunca más pudo encontrar la medallita.   

 

Javier Zampieri

 

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